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martes, 27 de mayo de 2014

¿Podemos con la implacable Ley D'Hondt?

Nunca la palabra 'cambio' tuvo tanto sentido. La usó el PSOE en su eslogan de 1982 ('Por el cambio') y el PP en 2011 ('Súmate al cambio') para abrir y cerrar un ciclo de ilusión democrática en la que ambos disfrutaron de un bipartidismo gubernamental que pagamos y subvencionamos los ciudadanos, pues les votamos en masa despreciando a las minorías gracias a un sistema electoral -la LOREG- que así lo estableció en 1985. Pero el cambio de verdad ha llegado en 2014 con los de Podemos y su casi 1'3 millones de votos en unas Europeas con una abstención del 55%.
 
Golpe a la izquierda (se convierten en cuarta fuerza política a 300.000 votos de IU) y golpe a un sistema en el que cada vez confía menos gente. Los de Pablo Iglesias -curioso que se llame como el fundador del PSOE- parece que han llegado para quedarse y, de entrada, ya tienen cinco escaños en Bruselas. Con un partido fundado hace apenas cuatro meses y la esencia del 15-M por bandera, un movimiento ciudadano reconvertido a político ha dado un enorme sopapo a España, haciendo que despertara de la modorra de las últimas tres décadas.
 
Y todo eso a un año y medio -si no se adelantan- de unas Elecciones Generales en las que no habrá tanta abstención y en las que la implacable Ley D'Hondt volverá a otorgar su favor a los dos 'grandes'... si no se acentúa el cambio ocurrido el pasado domingo. Con voz en Europa y un discurso arriesgado por lo comprometido, Podemos tiene en sus manos un magnífico altavoz para estrenar a lo grande su futura presencia en la Carrera de San Jerónimo. Aplicando el símil futbolístico, se puede decir que los de Iglesias ya han puntuado en Champions sin siquiera haber jugado nunca en la Liga. Para descubrirse, oigan.
 
Ahora bien, la Liga es otra cosa, y Pablo Iglesias no es el 'Cholo' Simeone; en España han de entender que el rival no son los dos 'grandes', sino el propio sistema de competición y, sobre todo, el reparto de los derechos televisivos. Seguirán restando votos a PP y PSOE, sí, pero su lucha está en convencer a la ciudadanía de que cuantos más votos -y, sobre todo, en determinadas provincias-, mejor. Más de un millón de votos en un debutante es una auténtica barbaridad. Dejando aparte su ideario político, Podemos es el verdadero cambio de regeneración democrática que otros proclamaban, apropiándoselo. Es la esperanza de que el sistema caiga desde dentro, porque para que nazca un sistema de sociedad más igualitario y humano, es necesario que se derruya el actual. Y cuanto antes, mejor.

miércoles, 29 de enero de 2014

No es un topo, es una víbora

Reza una frase atribuida a Nicolás Maquiavelo que hay que mantener a los amigos cerca, y a los enemigos aún más cerca. Me viene a la mente a raíz de las investigaciones cuasi inquisitoriales que ha puesto en marcha el Palau de la Generalitat Valenciana a causa de las filtraciones que han desvelado los desmanes económicos consentidos y/o promocionados por Alberto Fabra en la persona de su "estrecha colaboradora", su "amiga íntima", su "asesora personal"... la Secretaria Autonómica de Organización, Coordinación y Relaciones Institucionales de Presidencia de la Generalitat Esther Pastor. Se habla de la existencia de un topo en el Palau, y no va desencaminada la propuesta, aunque se me queda muy corta ante la magnitud del pseudocomplot que rodea a la figura del Molt Honorable. No es que haya un topo, sino más de uno, contando con que buena parte del funcionariado valenciano anda cabreado con la reducción de nómina o la pérdida de pagas extraordinarias de los últimos años, amén del comportamiento generalizado de un Gobierno despótico y cercano al absolutismo.
 Filtraciones ha habido siempre, bien por el puro interés del que 'coloca' la noticia o bien por la capacidad de los periodistas que buscan la misma; de hecho, la mayoría de informaciones 'de verdad' que atañen al ámbito político/judicial (dos sectores, por desgracia, cada vez más convergentes) provienen de filtraciones o rumores interesados. Ante ello, siempre hay que preguntarse qué gana el topo pasando ese tipo de información. ¿El simple gusto de descubrir hechos denunciables y supuestamente delictivos que ridiculizan a su jefe directo y lo ponen a los pies de los caballos Ante la opinión pública? ¿O hay que ir más allá?
Vayamos un poco más allá y recordemos que Alberto Fabra accede a la Presidencia de la Generalitat tras la dimisión forzada de Francisco Camps por el caso de los trajes dentro de la trama Gürtel. Desde la Alcaldía de Castellón y con el beneplácito de Génova se le sitúa como 'hombre neutro' al frente de la autonomía pero dentro de una maquinaria administrativa hecha a imagen y semejanza del otrora delfín de Rita Barberá; previamente, Camps se había encargado de cercenar las cabezas visibles -y las invisibles- de su predecesor, Eduardo Zaplana (el paso de José Luis Olivas por la Presidencia fue testimonial y anecdótico), así que con su indigna salida del cargo dejó de herencia a Fabra una Administración monolítica y 'campsista', que en parte no tragó con los nuevos aires reformistas del castellonense.
Así las cosas, y dejando aparte la existencia de topos que filtren material sensible acerca de los desmanes político/financieros de la administración valenciana, mantengo la teoría de que por encima de ellos existe, coordinándolos o incluso dirigiéndolos según una agenda perfectamente definida de aquí a la designación del candidato a las próximas Elecciones Autonómicas, algún/a personaje del mismo Partido Popular de Camps dinamitando la acción de Gobierno de Fabra desde dentro. Una víbora, vamos. Alguien capaz de traicionar a sus propios compañeros de partido -cuando no jefes- con tal de seguir medrando ante la vieja guardia del PP valenciano (sector Opus) y de ese modo revalorizarse cuando vuelvan a mandar 'los suyos'. Y no creo que desvaríe al pensar así dado el pelaje de los clanes que pugnan por el control del PP desde prácticamente su refundación desde la extinta Alianza Popular.
 Ahora que las tácticas de Torquemada han tomado el Palau para descubrir al topo -personalmente pienso que, desde Zaplana, esas tácticas nunca se fueron- y que se suceden los interrogatorios al estilo policial a funcionarios sin el correspondiente permiso de la Junta de Personal o el conocimiento de los sindicatos, creo que Fabra y su equipo yerran el tiro intentando cercar a un pequeño roedor, pues deberían buscar a la serpiente que, desde despachos más altos, ya ha clavado sus venenosos colmillos en el cuello del Molt Honorable.

miércoles, 15 de enero de 2014

Herman@s, el futuro distópico ya está aquí...

Lo predijeron Orwell y Huxley desde sus respectivos -aunque complementarios- puntos de vista. Vivimos al borde del (im)perfecto futuro distópico donde ya todo esté controlado por una casta superior que imponga su ley sobre la colonia de hormigas obreras. Por lo menos, vienen detectándose señales de que, al menos en España, nos acercamos peligrosamente a ello.
Hay una buena parte de la sociedad que, como en '1984', parece alienada a través de la amenaza, la represión, el miedo o el simple absentismo; se trata de los conformistas o subyugados del 'conmigo o contra mí' tan propio -por desgracia- de este país cainita y guerracivilista. Hay seis millones de parados a los que no se les oye; la mayoría, porque no se mueven de sus casas, y el resto, porque los medios de comunicación de masas no muestran sus movilizaciones. Otros, en cambio, viven adocenados en su pequeñoburguesismo, plácidos en una falsa realidad como la de 'Un mundo feliz', ansiosos de una nueva entrega de 'Sálvame De Luxe' o del clásico futbolero por excelencia, todo con tal de no mirar hacia los lados y descubrir la vergonzosa realidad.

Pero aquí nadie se mueve, oigan. En España rozamos la antiutopía cuando permitimos que los delitos de la "casta superior" prescriban, y que los que lleguen a juzgados se sobresean, y que los pocos que se condenan acaben indultados... por esa misma casta superior. ¿Es o no curiosamente distópico el silencio cómplice de la masa ante algunas cosas que ya están pasando? ¿Soy yo o alguien más piensa que estamos apuntando a un posible futuro -muy cercano- que no me gusta nada?
En los últimos dos años y en materia de derechos sociales, laborales y civiles, en España hemos retrocedido hasta los años 80. La mayoría de los trabajadores tiene menos coberturas médicas y legales que hace treinta años. Los sindicatos son una pantomima de lo que deberían ser. La educación que reciben nuestros escolares es de las peores de Europa según muestran sus resultados a nivel estadístico. La inversión en investigación es casi inexistente. Y los impuestos siguen creciendo sin control. A consecuencia de todo ello, la juventud española se ve obligada -como sus abuelos- a emigrar para buscarse la vida en Alemania o Reino Unido preferentemente. Pero -insisto- aquí no pasa nada, básicamente porque dentro de dos meses serán Fallas, en tres la Feria de Abril y en seis los Sanfermines; y en ese lapso habrá habido un par de 'partidos del siglo' y alguna corrida -torera, claro está- que sigan anestesiando al personal.

¿Gamonal? Sí, lo de Burgos es ejemplarizante sobre cómo la ciudadanía debe reclamar y exigir sus derechos en las calles, pero mucho me temo que se quede en algo anecdótico cuando la visión que dan los medios y algunos cargos públicos es de violencia rayana en lo terrorista.

jueves, 7 de noviembre de 2013

RTVV: Del secuestro al asesinato


Lo reconozco abiertamente: anoche lloré viendo los resúmenes de Canal 9 sobre su historia y -sobre todo- escuchando 'La Taula' de Ràdio Nou. Hacía tiempo que no lo hacía, y esa suerte de catarsis emocional quizá fue sólo la empatía por un grupo de grandes profesionales a los que van a silenciar junto al soporte desde el que emitían. Lloré por pena, lloré por rabia, lloré por solidaridad. Lloré porque bajo el periodista también hay un ser humano. Me vinieron a la mente las últimas semanas vividas en Antena 3 Radio Valencia en 1994, cuando la ilegal -hay sentencia del Supremo- OPA hostil encubierta del Grupo PRISA firmaba el despido de más de 600 personas en toda España, incluido el que os escribe. En un ambiente depresivo y lacrimoso se seguía ante el micrófono por pura responsabilidad profesional y respeto a los oyentes, que aún nos hacían líderes a nivel nacional, autonómico y local. El 'Antenicidio', se llegó a calificar con los años aquella maquiavélica maniobra empresarial que en 2000 condenó la Justicia. Aquello no fue una muerte. Fue un asesinato.
Exactamente igual que RTVV. No muere. La matan. Aunque en este caso concurre la agravante del secuestro y tortura previos a la ejecución... durante 20 años. Si eso no es crueldad... Mi opinión ya quedó bastante clara hace año y medio en 'Canal 9: Entre todos la mataron...', por eso hoy no escribe el periodista, sino la persona. Y en estas dos décadas he vivido y me han contado demasiadas cosas 'desde dentro' -que todos en el sector sabíamos, no nos engañemos- que a veces me han avergonzado, otras cabreado y casi todas indignado. Ver la progresión pseudoprofesional de determinados 'tipos' cuyo único mérito es ser amigo o familiar de, por ejemplo, y en cantidad ingente a lo largo de dos décadas, por cierto. Enterarte de lo que cobraba tal o cual productora 'afín' por producir auténticos bodrios que se emitían de madrugada y no veía casi nadie. Saber cómo se le daba un 'tiro en la nuca' profesional a 'elementos desafectos' al régimen de terror editorial impuesto desde la Plaza de Manises, o cómo se premiaba a los delatores y/o ratas infectas que pululaban por los pasillos del edificio de Burjassot o los de Blasco Ibáñez. Sufrir viendo cómo a amigos muy cercanos y correctísimos profesionales los desterraban en la programación por las filias y fobias de acomplejados cercanos a la megalomanía. Vivir despliegues a eventos de primer orden informativo que escondían gastos -que yo sabía que lo que gastaban ellos lo iba a pagar yo parcialmente de mis impuestos- para nada relacionados con el trabajo que se iba a efectuar. Y todo eso, en veinte años en los que el Grupo RTVV ha sido utilizado como mero aparato propagandístico al servicio de varios Gobiernos de un mismo partido.
La palabra "manipulación" se me queda muy corta ante todo lo ocurrido, porque no sólo se ha prostituido la visión de la realidad a/de todo un pueblo, conculcando gravemente el derecho a la información pública libre e independiente de los valencianos. Se ha envenenado a sabiendas el sentir del propio pueblo hacia una RTVV que en 1995 copaba el 26 por ciento de la audiencia y el cariño de la gente y ahora, antes de su anuncio de ejecución, apenas rozaba el 3 -cuanto más propaganda y bodrios de amiguetes, menos audiencia, y aún así seguían-. Ahora, con el muerto ya en al ataúd -y perdonadme la crudeza- parece resurgir una ola de cariño, y me alegra, pero tengo la certeza de que sólo nos resta por saber la fecha del funeral.

miércoles, 23 de enero de 2013

La manta que los cubre a todos

Más quisiera Frodo que en su largo viaje a Mordor le hubieran dado una manta española en vez de una capa de invisibilidad. Pobre hobbit. Con lo que da de sí una manta española. Vale para gente de derechas y de izquierdas -como si aún existieran esas ideologías en la práctica...-, soporta demandas, querellas, fiscales, jueces y hasta amenazas de tirar de ella por los cuatro costados... y ahí está, imperturbable, sólida y protectora de toda la mierda que ni imaginamos habrá debajo. Eso sí, la pobre manta tras cuarenta años de dictadura y otros tantos de pseudodemocracia anda desprendiendo un tufillo viejuno que no desaparecería ni blanqueando en Suiza todo el dinero que se ha dilapidado/robado a manos llenas en España.
Pero a pesar de eso, su legendaria capacidad para crecer y multiplicar sus tejidos ha permitido que ahí debajo se oculte lo peor de nuestra sociedad durante demasiado tiempo, tanto, que algunos incluso predican hipócritamente que jamás se tire de ella "por nuestro bien", mientras otros -casi todos los demás- mienten cuando amenazan con tirar "y que se sepa todo".
Creo que llegados a este punto todos nos preguntamos lo mismo: ¿Y qué problema hay en que se sepa todo? O mejor: ¿Y qué problema tienen los políticos en que los ciudadanos -y, sobre todo, los fiscales y jueces- lo sepamos todo? ¿Acaso nos consideran tan inmaduros que temen que no soportemos la verdad? ¿O temen que el conocimiento de esa verdad nos haga libres como pueblo para decidir dejar de soportarlos a ellos?
Dijo el dramaturgo español Jacinto Benavente allá por los años 20 algo así como que "la peor verdad sólo cuesta un gran disgusto; en cambio, la mejor mentira cuesta muchos disgustos pequeños y al final, un disgusto grande". Pues eso, que mientras vivamos gobernados por mentirosos y corruptos estaremos rodeados de pequeños disgustos a  cada instante (recortes, pérdida de derechos, pérdida de calidad de vida...) y al final nos llevaremos el gran disgusto de que lo habremos perdido todo, hasta la libertad; yo, puestos a elegir, prefiero un disgusto grande conociendo la peor de las verdades, aunque tras más de veinte años de ejercicio periodístico en la Comunidad Valenciana no me hace falta que me la cuenten, que ya la sé de buena tinta. Otra cosa es que pueda demostrarla, que en eso las destructoras de papel y las cajas fuertes de algunos bancos me/nos llevan mucha ventaja.

viernes, 26 de octubre de 2012

Suicidios: la crisis que no se ve

Desde el punto de vista informativo, las noticias acerca de suicidios siempre se han silenciado o maquillado amablemente para no provocar lo que los expertos denominan 'efecto llamada', es decir, que se tome a los suicidas como ejemplo por su trascendencia mediática y se repitan o popularicen casos semejantes. Nunca he estado muy de acuerdo con esta tesis, pues silenciar una información no va con mis planteamientos periodísticos, amén de que se supone (como el valor en la extinta 'mili') que el destinatario de la información es lo suficientemente inteligente como para discernir sobre la misma. En fin. Ello, en plena era tecnológica 3.0 es, incluso, imposible y contraproducente para los propios medios, puesto que las redes sociales les han sobrepasado en cuanto a flujo y cantidad de información de todo tipo, con el peligro que ello supone en la merma de calidad. Negar la evidencia es de bárbaros (o áurigas, que diría Trecet), luego seguir silenciando los casos de suicidio por culpa de la crisis en los medios 'tradicionales' no sólo es una estupidez editorial sino que, además, deja a estos a los pies de los caballos por ocultar información sobre la que ya se está hablando en la calle e internet. Los últimos casos acaecidos en España me han hecho consultar datos y estadísticas y resulta que, evidentemente, se han incrementado los casos de suicidios en todas las Comunidades Autónomas -luego también en España aunque se niegue ya que por ley no se publican cifras desde 2006- y también que de los nueve casos diarios que se registran en nuestro país, un tercio es a consecuencia directa de la crisis. Nueve suicidas al día es bastante más que la cifra de víctimas mortales en accidentes de tráfico en el mismo periodo, y la estadística sólo recoge a los que lo consiguen, no a los otros 15-20 que lo intentan a diario, luego alrededor de treinta personas desean quitarse la vida cada jornada en España. Dramático.
Pero imaginemos por un momento que en vez de suicidios hablamos de violencia de género o xenofobia: Nueve casos al día (más de 3.000 al año) nos parecería una auténtica barbaridad, de hecho siendo muchísimos menos se les concede a nivel mediático una trascendencia inusitada y ahí nadie habla del posible 'efecto llamada' sobre la población. El pacato sentido del pudor católico con el que se ha educado y que constriñe a este país hace que callemos ante el suicida pero gritemos ante el maltratador, y que incluso no nos interesen las causas del primero mientras que desglosamos y analizamos las del segundo. Y, por desgracia, incluso asimilamos con cierta naturalidad que en ambos casos se trata de enfermos mentales.
Pues bien, la crisis que no se ve, la silenciosa, la del cabeza de familia que se lanza por una ventana cuando van a ejecutar un desahucio, la del jubilado que prefiere morir porque no le llega con la pensión para comprar sus tratamientos médicos o la de la madre que se lanza ante un tren en marcha porque no puede dar de comer a sus hijos, esa crisis, ya ha llegado, y sigo pensando que el silencio (informativo y social) es mucho peor y mata mucho más que el propio hecho de suicidarse.
NOTA: La imagen que ilustra el post es de 'Alerta Digital'.

jueves, 19 de julio de 2012

El Estado de Derecho, en claro peligro

El Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos afirma: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". Además, el Artículo 20 de la Constitución Española reconoce y protege los derechos "a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción" y a "comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión". Así al menos lo estudié en la Universidad y no creo que, de momento, haya cambiado.

Pues bien, en el día de hoy, el Partido Popular -y, por ende, el Gobierno de España- ha aprobado en el Congreso de los Diputados que se inste al Gobierno -es decir, a sí mismos- para tipificar como delito la mera difusión de información, la resistencia pasiva, la desobediencia civil, además de limitar el derecho de reunión y manifestación y endurecer el concepto de 'alteración el orden público', apoyando descaradamente la moción de Convergència i Unió en tal sentido. Pero entre la propuesta de los nacionalistas catalanes que tanto ha agradado al PP se incluye un párrafo que iguala o incluso supera todo lo anterior; atentos: "Recoger la tipificación específica de la difusión de información que tenga por objeto organizar, promover la participación o reforzar la decisión de tomar parte en acciones de alteración del orden público constitutivas de delito". Vamos, lo que traducido viene a ser que si en teoría apoyas una manifestación y así lo haces constar en internet, en la práctica podrías ser juzgado por la comisión de un delito.
Estaba claro que tras atacar vía recortes la Sanidad, la Educación y la Cultura públicas, el siguiente paso en la desmembración del Estado de Derecho español (no el del Bienestar, el de Derecho) iba a ser cercenar la libertad de expresión, y como la mayoría de los medios de comunicación convencionales están relativamente controlados a través del flujo de subvenciones y la publicidad, amén de unos dueños plegados a la Banca cuando no son la misma Banca, imagino que a por lo que van -realmente- es a por las redes sociales, auténtico motor de comunicación de esa gran mayoría en España que no puede o no quiere acceder a un diario a diario, y verdadero foco de la crítica social más corrosiva hacia el actual Gobierno de Mariano Rajoy. Se han liado la manta a la cabeza y pretenden cambiar la legislación sin cambiar antes la Constitución, y en el ambiente prerrevolucionario y convulso en el que nos están haciendo vivir -porque hace un año no vivíamos así- ello supone una nueva provocación que, sinceramente, no sé qué pretende salvo caldear aún más el ambiente y de paso justificar la campaña publicitaria que han puesto en marcha para reclutar nuevos policías, guardias civiles y soldados. Les van a hacer falta, sobre todo ahora que parte de esos cuerpos y fuerzas ya comienzan a manifestarse en las calles junto a la ciudadanía. Mientras el Gobierno no lo apruebe vía Consejo de Ministros, blogs como éste u opiniones vertidas a través de Twitter o Facebook seguirán siendo legales; después, ya veremos. Atacando la Sanidad, la Educación o la Cultura mermas el Estado del Bienestar; atacando la libertad de expresión y el derecho a la información destruyes una de las bases fundamentales del Estado de Derecho.

Sólo recordaré, para finalizar, que esta moción se ha aprobado con el Congreso de los Diputados blindado por la Policía Nacional y acordonado por un vallado de seguridad. Tienen miedo. Y el miedo se huele. Igual que la sangre.

miércoles, 4 de julio de 2012

Canal 9: Entre todos la mataron...

El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que en los próximos dos o tres meses va a dejar en la calle a más de mil trabajadores de la Radio Televisión Valenciana no es sino la conclusión lógica a la política de desmanes que, a todos los niveles, ha regido durante los últimos veinte años en el ente público. Veinte años, se dice pronto, pero es casi el tiempo que lleva el PP gobernando en la Comunidad Valenciana. Y me gustaría explicarme convenientemente antes de que las docenas de compañeros (algunos incluso amigos) que allí -aún- trabajan se armen con antorchas y vengan a por mí. La explicación de la falla, como decimos en Valencia, es muy sencilla. Canal 9 nació en 1989 bajo el último Gobierno socialista de Joan Lerma, al amparo de una Ley que ni socialistas ni posteriormente populares se han encargado de respetar o hacer cumplir. Con el ascenso al poder de Eduardo Zaplana en 1995, la televisión pública de los valencianos pasó a ser responsabilidad del PP, que se encontró una plantilla de 653 trabajadores (ya inflada para la época) y una deuda asumible y ajustada de 32 millones de euros acumulada en seis años de emisión. Diecisiete años después -como acertadamente denunciaba a principios de 2012 'El País'-, la plantilla supera los 1.800 trabajadores y la deuda se dispara a los 1.200 millones de euros, gracias a los Gobiernos de Zaplana y posteriormente Francisco Camps, quien al suceder al murciano también se encargó de colocar a "los suyos" y reorientar de nuevo la línea editorial de la cadena. Sólo las cifras bastarían para poner en entredicho la extraña gestión y administración del ente público durante estas dos décadas, pero si contamos que 800 de esos 1.800 trabajadores han sido colocados 'a dedo' sin pasar por ningún tipo de oposición o examen empezaremos a entender el desmadre financiero que ha regido Canal 9. Y eso no me lo tiene que contar nadie porque lo he vivido: Media redacción del extinto 'Mini Diario' fue contratada en Canal 9 a finales de los 90 con una simple llamada telefónica (pero no una por compañero, no, una para todos en plan "y ahora pásame con X" ...patético y muy ratero, la verdad).
Un ejemplo más: ¿Saben lo que cuesta disponer de un equipo emitiendo en directo para un informativo, es decir, un enlace de satélite para apenas un minuto de televisión? Unos 6.000 euros. Pues bien, nuestros servicios informativos a lo largo de estos años han tenido a bien contarnos en directo -y a ese precio- sobre la calabaza más grande cultivada en la Comunidad Valenciana o una concentración de moteros en cualquier pueblo. Información, lo llaman. Y eso sólo los informativos; súmenle ahora el resto de programas al estilo de 'En Connexió', que viven básicamente del directo...
Otro: Contraviniendo claramente el espíritu y la letra de la Ley de Creación del Ente Público Radio Televisión Valenciana, durante más de diez años se ha mantenido un bloque de unos 600 trabajadores con contratos de obra a los que cíclicamente se despedía y volvía a contratar en función del programa o departamento al que estuvieran adscritos.
Y el peor ejemplo posible: los sueldos. El único punto de envidia que -creo- hemos tenido el resto de periodistas valencianos durante estos años hacia los compañeros de Canal 9. Nóminas muy por encima de la media del sector y del país para unos trabajadores con una cantidad de trabajo (no entro a discutir la calidad) mucho menor que la media. Conozco muchos compañeros que nada más salir de firmar su contrato en Burjassot se iban al concesionario más próximo de Audi a encargarse un A-3 o meterse en una hipoteca de 400.000 euros. No hay estómago más agradecido que aquel que está bien alimentado. Para que se hagan una idea, sólo el capítulo de Personal en los presupuestos de Canal 9 de 2009 superaba los 81 millones de euros cuando, por ejemplo, los ingresos previstos por publicidad y venta de derechos (fútbol) fueron de 45.
En medio de todo ello, contratos salvajes con productoras mediocres para llenar el bolsillo de amiguetes y de paso la parrilla de programación con bodrios infumables, viajes no justificados a cargo del erario público a celebrar cumpleaños en Marruecos, despliegues dignos de la CNN para celebrar la visita del Papa o cubrir las regatas de la America's Cup, pago de derechos y un equipo específico para la retransmisión de la Fórmula 1 cuando una cadena nacional ya lo emitía en abierto o la pérdida en picado de una audiencia que en 1995 rozaba el 19% de 'share' y que en la actualidad apenas llega al 6%... vamos, que difícilmente se ha podido gestionar peor.
Pero, volviendo al inminente ERE que va a provocar más de 1.000 dramas familiares... ¿dónde estaban los sindicatos cuando las vacas eran gordas y se tiraba con pólvora de rey a todo lo que se moviera? ¿Dónde cuando se colocaba a dedo a 800 personas de modo ilegítimo -que no ilegal, que de eso saben bastante-? ¿Dónde cuando se daban férreas consignas políticas para marcar la línea editorial? Porque de aquellos polvos vienen estos lodos. Porque ahora que las vacas son flacas y que vienen mal dadas para los de siempre, los curritos, ahora sí que tímidamente han salido a la palestra a decir que la cosa está mal. No, bonicos, lo siento mucho pero tan responsables del desastre/pecado televisivo que es Canal 9 son los que han diseñado la acción como los que han ejecutado la obra como los que habéis callado por omisión durante casi dos décadas. Tener el riñón bien cubierto es lo que tiene, que degenera en adocenamiento y pequeñoburguesismo provinciano, amén de que muchos sindicalistas tienen un fantástico carnet de partido que es el que, como en el Monopoly, les libera del paso por prisión. Cojonudo, oigan.
Ahora lloramos todos pero da igual. Lágrimas de cocodrilo en algunos casos, porque entre todos la mataron y ella sola se murió. Mi abrazo solidario a los que se van a quedar en la calle. Mi odio eterno a los que lo han hecho posible.

martes, 5 de junio de 2012

La memoria selectiva de Juan Roig

Cada vez que Juan Roig abre la boca para hablar de la crisis la caga profundamente. Un empresario que practica a conciencia el laconismo o la extrema opacidad cuando se trata de sus empresas (Mercadona, Valencia Basket Club) se ha convertido -por obra y gracia del PP- en la nueva Sibila financiero-económica de España. Sus oráculos hablan de "apretarse el cinturón" y "ponerse las pilas", criticando que este país ha vivido "por encima de sus posibilidades" y que "nos hemos pasado treinta pueblos"; es decir, cargando sobre la clase trabajadora y los sindicatos la presión de sacar a España de la crisis en que nos han metido sus amiguitos los políticos, los banqueros y los pseudoempresarios metidos a promotores/constructores. Roig tiene la cara muy dura, pero hay que reconocer que es listo (que no inteligente) como pocos, ya que su mayor éxito ha sido implantar mediáticamente en la mentalidad de todos que Mercadona es una empresa modélica desde el punto de vista laboral, cuando la realidad está muy alejada del mito popular, y así lo demuestran las más de 50 sentencias judiciales en su contra de los últimos años.
Pocos se atreverían a asegurar que Juan Roig es uno de los culpables de la crisis, pero en realidad así es. No hay que olvidar que hace más de dos décadas (con Joan Lerma y el PSPV en el Gobierno autonómico) se cambió la legislación en la Comunidad Valenciana para autorizar las grandes superficies alimentarias dentro de las ciudades cuando entonces el máximo permitido era de 300 metros cuadrados; curiosamente, comenzó entonces el proceso de implantación y expansión de Mercadona. Curiosamente. Y todo el mundo sabe que cuando uno de sus supermercados se inaugura, inmediatamente después comienza a menguar y/o desaparecer todo el pequeño comercio en ese barrio con la consiguiente destrucción de puestos de trabajo y de riqueza en general. Por no hablar de las condiciones leoninas a las que somete a sus proveedores obligándoles a vender a precios muy por debajo de lo justo según la política agresiva del 'conmigo o contra mí' (chantaje más bien). O el rumor que circula sobre que a mediados de los años 80 recibió entre 800 y 2.000 millones de las antiguas pesetas a fondo perdido gracias al propio Lerma y el entonces presidente del Gobierno de España, Felipe González (me viene a la mente su frase "las subvenciones son el cáncer de la improductividad"). Sólo por esto habría de callar Juan Roig hasta su jubilación.
Pero no. Cuando se tiene memoria selectiva uno sólo se acuerda de lo que quiere. Y con ese tipo de memoria es más fácil ser lenguaraz y dar lecciones impropias de un potentado que callar y seguir medrando gracias al esfuerzo ímprobo de tus más de 60.000 trabajadores y el silencio victimista de tus decenas de proveedores. Si encima los amigos del PP que se ha encontrado por el camino lo hacen poco menos que Santo concediéndole la Alta Distinción de la Generalitat Valenciana por su carácter emprendedor (sic) o haciéndole Doctor Honoris Causa por la UPV, pues ancha es Castilla. Menudo elemento.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Las cosas, por su nombre

Ya está bien. La tomadura de pelo pormenorizada del sistema hacia sus miembros empieza a ser preocupante, tanto por el nivel de exigencia de uno como por el de aguante de los otros. Por mucho menos de la que está cayendo desde hace unos años se hubiera montado una guerra en el siglo pasado. Pero evolucionamos como especie, y o bien es que las tragaderas del ciudadano medio se han ampliado o es que ya nos da igual lo que nos pase tanto a nivel individual como colectivo. Y como uno -que además de periodista es ser humano- se hartó de ser políticamente correcto hace ya una década y aún le corre el gusanillo de la tinta por las venas, pues he decidido retomar mi pasión por escribir aunque sea para volcar las frustraciones diarias de este mundo en el que los puestos clave están regentados mayoritariamente por incompetentes y/o sinvergüenzas. Pero también quiero compartir este espacio digital con todo aquél que tenga algo que decir. 'Vigilantes' nace para dar cabida a los descontentos, a los indignados, a los valientes y a los resignados. La denuncia ciudadana, el 'boca-oreja' y el periodismo alternativo a través de las nuevas tecnologías de la información se hacen, hoy por hoy, mucho más necesarios que nunca. Unete. No calles. Lucha.