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jueves, 13 de diciembre de 2012

La Semana Fantástica de la Guardia Civil

Más de un mes sin escribir. Demasiada rabia contenida en ese lapso. Y hoy, para colmo, nos enteramos por 'Público' que el Gobierno del PP dio orden a la Guardia Civil el pasado mes de abril para que le informara con una semana de antelación de cualquier operativo que incluyera investigaciones y detenciones de políticos y registros de sedes oficiales e inmuebles, según reza en una Circular interna de la Benemérita. La denuncia parte de una diputada de Coalición Canaria en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, por lo que le concedo un alto grado de fiabilidad a tenor de la documentación aportada (la propia Circular). Se trata de una táctica cuasimafiosa que, de inicio, presupone medidas discriminatorias para la clase política, pervierte gravemente las diligencias e instrucción de los casos y, sobre todo, obstaculiza de un modo objetivo la acción de la Justicia, al poner -de forma presunta- anticipadamente en conocimiento de los presuntos delincuentes los registros legales y las detenciones.
 
Desde abril. Casi nueve meses. Más de treinta semanas en las que se puede haber estado filtrando sistemáticamente dicha información desde los investigadores directamente a los delincuentes. No alucino porque mi capacidad de sorpresa ya es casi nula tras cuatro décadas en este mundo, y más concretamente en mi mundo: la Comunidad Valenciana (aquí se han dejado prescribir cuatro de los cinco delitos fiscales de los que se acusaba a Carlos Fabra... bueno, qué digo, aquí se ha absuelto a Francisco Camps!). Pero retomo el hilo de la noticia. Una treintena de semanas en las que los responsables de las investigaciones han debido informar directamente y por escrito al Director Adjunto de Operaciones, el teniente general Cándido Cardiel -en la foto-, acerca de dichos operativos. Las preguntas se me agolpan en la mente y todas son de cajón: ¿Me puede explicar alguien por qué y para qué disponía de dicha información el segundo al mando en el escalafón de la Guardia Civil? Es más, ¿a qué iluminado de qué despacho ministerial se le ocurrió ordenar saltarse a la torera el concepto constitucional de 'todos iguales ante la Ley' y, evidentemente, con qué interesado objetivo? Porque esto no se le ha ocurrido a Cardiel ni al Director de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, esto viene impuesto desde arriba, y alguien de arriba debería responder por ello de inmediato. Y en menos de una semana.
 
A todo esto, me pregunto también qué pensarán al respecto los fiscales y jueces que durante estos casi nueve meses llenos de sus semanas fantásticas han visto cómo sus casos de corrupción contra cargos públicos o políticos en general decaían por falta de pruebas o fallos en la instrucción del proceso... y espero ansioso a saber su opinión. Porque de disponer de la información sobre investigaciones a directamente ordenar a quién hay que investigar y detener no hay más que un paso muy peligroso y muy antidemocrático.
 

viernes, 21 de septiembre de 2012

El recurrente discurso de la independencia


Los aficionados al teatro, y los que no lo son tanto también, habrán podido ver que la reunión celebrada ayer entre el presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, no fue sino una burda opereta. Ninguno de los dos se salió del guión. Pero en contra de la opinión generalizada, creo que el que tiene más que perder es Artur Mas.
El líder catalán llegaba a La Moncloa con la fortaleza de la manifestación que tuvo lugar en la tarde del 11 de septiembre, cuando más de un millón de personas colapsaron Barcelona para pedir algo más que ventajas fiscales para Cataluña. Artur Mas supo aprovechar esa instantánea, y lanzó el órdago a Rajoy. Y lo perdió. Porque a pesar de todo, Mas sabe que el líder de la derecha española y jefe del Ejecutivo no está dispuesto a darle lo que pide, y más en tiempos de crisis. En la comparecencia ante los medios de comunicación posterior a la reunión, el presidente de la Generalitat de Cataluña supo muy bien medir sus palabras, supo transmitir un mensaje que mezclaba dosis de resignación y frustración, y lanzaba una advertencia: no todo estaba dicho. Con el adelanto de la convocatoria de elecciones en Cataluña cada vez más cerca, a Artur Mas tan solo le queda tirar para adelante, porque ese juego de indecisión al que siempre ha jugado la derecha nacionalista catalana, pactando primero con unos y luego con otros, ya no vale. Sin embargo, no todo está perdido. A Artur Mas le viene muy bien haber cogido el discurso de la independencia, ya que con él tapa todas y cada una de las medidas que ha tomado su Gobierno desde que llegó al poder, y que han pasado por recortes en servicios básicos como sanidad o educación, además de rebajas en los sueldos de los empleados públicos.
¿Y Rajoy? Al presidente también le viene bien esta situación, no tanto por las decisiones que deberá tomar si el ejecutivo catalán sigue adelante con su apuesta soberanista, sino porque esto le ayuda a desviar el foco del hecho que sigue retrasando pero que todo apunta que deberá tomar: pedir el rescate total para España. Como ya viene siendo habitual, los españoles hemos de leer la prensa extranjera para saber que el Gobierno ya está negociando las condiciones de ese rescate. Pero volviendo a la reunión, Rajoy se limitó a darle más una mejora en el sistema de financiación autonómica actual, algo que sabía que el líder catalán no iba a aceptar. Tras la reunión, una nota de prensa en la que no sin cierta sorna se recordaba todo el dinero que ha recibido Cataluña del Estado Español, algo que podría acabarse si el pueblo catalán decide ir por libre. Algunos 'hooligans' de la prensa libre de este país ya han exigido que se aplique el Artículo 155 de la Constitución Española para evitar la independencia de Cataluña. El Ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón, ya dejaba claro que, hoy por hoy, sería imposible aplicarlo porque aún no se ha dado ninguna situación que lo permita, y es que las simples declaraciones incendiarias de unos y la reacción parafascista de otros no es suficiente.
Con todo, me atrevería a aventurar que Artur Mas y Convergència i Unió, partido que sustenta al presidente de la Generalitat de Cataluña, han lanzado el órdago de la independencia, pero no se atreverán a llevarlo a cabo. Y es que a los nacionalistas catalanes les importa más contar con una mejor financiación que los derechos nacionales del pueblo que dicen representar, siendo el discurso de la independencia un recurso muy goloso que los nacionalistas retoman de vez en cuando, cuando la realidad les supera. La derecha nacionalista catalana nunca ha querido de verdad luchar por la independencia, nunca ha querido reivindicar Cataluña como pueblo independiente en el contexto europeo; simplemente le ha bastado con ir ganando autonomía con los años para ir gestionando sus recursos. Realmente, Papá Estado Español nos viene bien.

jueves, 19 de julio de 2012

El Estado de Derecho, en claro peligro

El Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos humanos afirma: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". Además, el Artículo 20 de la Constitución Española reconoce y protege los derechos "a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción" y a "comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión". Así al menos lo estudié en la Universidad y no creo que, de momento, haya cambiado.

Pues bien, en el día de hoy, el Partido Popular -y, por ende, el Gobierno de España- ha aprobado en el Congreso de los Diputados que se inste al Gobierno -es decir, a sí mismos- para tipificar como delito la mera difusión de información, la resistencia pasiva, la desobediencia civil, además de limitar el derecho de reunión y manifestación y endurecer el concepto de 'alteración el orden público', apoyando descaradamente la moción de Convergència i Unió en tal sentido. Pero entre la propuesta de los nacionalistas catalanes que tanto ha agradado al PP se incluye un párrafo que iguala o incluso supera todo lo anterior; atentos: "Recoger la tipificación específica de la difusión de información que tenga por objeto organizar, promover la participación o reforzar la decisión de tomar parte en acciones de alteración del orden público constitutivas de delito". Vamos, lo que traducido viene a ser que si en teoría apoyas una manifestación y así lo haces constar en internet, en la práctica podrías ser juzgado por la comisión de un delito.
Estaba claro que tras atacar vía recortes la Sanidad, la Educación y la Cultura públicas, el siguiente paso en la desmembración del Estado de Derecho español (no el del Bienestar, el de Derecho) iba a ser cercenar la libertad de expresión, y como la mayoría de los medios de comunicación convencionales están relativamente controlados a través del flujo de subvenciones y la publicidad, amén de unos dueños plegados a la Banca cuando no son la misma Banca, imagino que a por lo que van -realmente- es a por las redes sociales, auténtico motor de comunicación de esa gran mayoría en España que no puede o no quiere acceder a un diario a diario, y verdadero foco de la crítica social más corrosiva hacia el actual Gobierno de Mariano Rajoy. Se han liado la manta a la cabeza y pretenden cambiar la legislación sin cambiar antes la Constitución, y en el ambiente prerrevolucionario y convulso en el que nos están haciendo vivir -porque hace un año no vivíamos así- ello supone una nueva provocación que, sinceramente, no sé qué pretende salvo caldear aún más el ambiente y de paso justificar la campaña publicitaria que han puesto en marcha para reclutar nuevos policías, guardias civiles y soldados. Les van a hacer falta, sobre todo ahora que parte de esos cuerpos y fuerzas ya comienzan a manifestarse en las calles junto a la ciudadanía. Mientras el Gobierno no lo apruebe vía Consejo de Ministros, blogs como éste u opiniones vertidas a través de Twitter o Facebook seguirán siendo legales; después, ya veremos. Atacando la Sanidad, la Educación o la Cultura mermas el Estado del Bienestar; atacando la libertad de expresión y el derecho a la información destruyes una de las bases fundamentales del Estado de Derecho.

Sólo recordaré, para finalizar, que esta moción se ha aprobado con el Congreso de los Diputados blindado por la Policía Nacional y acordonado por un vallado de seguridad. Tienen miedo. Y el miedo se huele. Igual que la sangre.

viernes, 13 de julio de 2012

Lo que esconde el ¡Que se jodan! de Andrea Fabra


Seguramente, en su imaginario personal, Andrea Fabra, diputada del Partido Popular, lanzó ese ¡Que se jodan! pensando que así apoyaba la intervención de Mariano Rajoy el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, le ha hecho un flaco favor al PP, porque ha puesto encima de la mesa lo que realmente esconde esta desafortunada expresión:

  1. Andrea Fabra ha destapado la calaña de la que están hecha algunos diputados que ocupan su escaño, ha destapado lo que algunas de sus 'señorías' piensan sobre los parados, esa gente que hace cola frente a las oficinas del INEM esperando a que les den su prestación mensual gracias a la cual no buscan trabajo y viven de Papá Estado. Por eso se les recorta la prestación al sexto mes, para que espabilen.
  2. Andrea Fabra debe pensar que está por encima de la gente que lo pasa mal, debe pensar que es de una casta aparte, esa casta que a la que no le importa lo más mínimo la suerte que corren los ciudadanos. Tenga en cuenta, señora Fabra, que no a toda la gente le toca la lotería cada Navidad, como a su familia.
  3. Andrea Fabra ha logrado que lo que era un secreto a voces se haya convertido en una realidad. Los méritos que hacen algunos para ser políticos y para conseguir un escaño es cero. En algunos casos, basta tener la recomendación del alguien de arriba o, como en este caso, ser hija de alguien de peso en el Partido Popular: ser hija de Carlos Fabra ha de servir para algo. Ese 'amor' por la política, ese querer convertirse en un servidor público no es tal, sino que pasa de generación en generación, de padres a hijos, como un modo de vida, como una manera segura de tener el futuro asegurado. Y con esa actitud, esta gente desvirtúa la política, algo de lo que todo deberíamos sentirnos orgullosos, algo que debería ser muy grande.
  4. ¿Y los votantes parados del Partido Popular?¿Qué deben pensar los que de buena fe votaron al PP pensando que cambiaría su suerte? ¿Qué deberían hacer? Hacer fuerza para forzar la salida de Andrea Fabra, que deje su escaño a alguien que muestre más respeto y que realmente haga cosas para que los parados de su provincia dejen de serlo. Sinceramente, no creo que un votante parado del PP tenga como objetivo joderse personalmente.
  5. En este caso, y tras la repercusión que está teniendo este caso, el PP debería tomar cartas en el asunto. Debería expulsarla, aunque seguramente no será así. Anoche, desde el Partido Popular se mandaron SMS a periodistas afirmando que ese ¡Qué se jodan! iba dirigido a los miembros del Grupo Socialista. Si eso es así, ¿con qué razón lo hace? ¿Cómo se joden los diputados del PSOE cuando Rajoy anuncia los recortes? ¿Acaso el Grupo Parlamentario Socialista está compuesto de parados?
Aquí les dejo un 'tweet' de Borja Sámper, presidente del PP de Guipúzkoa, sobre el caso que nos ocupa. Les recomiendo que si tienen cuenta en Twitter le sigan.

lunes, 9 de julio de 2012

¿A qué teme Mariano Rajoy?


Todo aquél que siga la actualidad política de este país sabrá la manera preferida de Mariano Rajoy en afrontar los problemas. El líder del Partido Popular y actual presidente del Gobierno de España siempre ha sido partidario de dejar que los problemas se pudran por sí mismos, que se resuelvan de alguna u otra manera. Recuerden sino cómo encaró a sus críticos dentro del PP cuando perdió las elecciones generales de 2008, o la estrategia que siguió para apartar a los implicados en la trama Gürtel. Rajoy siempre ha sabido aguantar la presión tanto interna como externa muy bien.
Desde que llegó a la presidencia del Gobierno a finales del pasado año, ha seguido la misma estrategia. Sin embargo, estar en Génova no es lo mismo que estar en La Moncloa. Muy poco se ha prodigado Mariano Rajoy con los medios de comunicación, y muy poco lo ha hecho para explicar a los ciudadanos todas y cada una de las medidas que está tomando para evitar el tan temido rescate al Estado Español. Podría decirse que los socios europeos lo conocen mejor que los españoles.
Todavía no ha comparecido ni una sola vez tras los Consejos de Ministros en los que se han ido aprobando de manera sistemática las medidas de ajuste más severas de toda la democracia. La presencia de Rajoy en los medios y frente a la opinión pública se ciñen a las que hace hacia su propio público, esto es, en actos del PP o los de la Fundación FAES. Ha decidido que este año es mejor no hacer el Debate del Estado de la Nación (total, es muy aburrido y todo el mundo sabe cómo acaba), y ha preferido fotografiarse junto a los jugadores de la selección española o junto al arzobispo de Santiago entregándole el Códice de la Catedral de Santiago, y también ha decidido que es mejor no ir a Valencia en la peor oleada de incendios que se recuerdan en décadas.
Ser presidente de un Gobierno exige algo más que fotografías amables, exige dar la cara. Va en el cargo, además de ir quemando poco a poco a algunos de tus ministros. Y no estoy exigiendo nada más que el compromiso que adquirió a comienzos de año, cuando afirmó que no se iba a esconder frente a la crisis.