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lunes, 7 de julio de 2014

Elecciones anticipadas: La tumba de Fabra

El rumor NO es la antesala de la noticia, pero muchas veces ayuda a comprender el panorama en el que la supuesta noticia se va a desenvolver. El presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, lleva unos tres meses desmintiendo por activa o por pasiva que se vaya a anticipar la convocatoria de Elecciones Municipales y Autonómicas, y sin embargo éste fue el tema principal de conversación en la sorprendente reunión que mantuvo el pasado sábado con su equipo de Gobierno; ése y la financiación autonómica, aunque ahí no hay nada que debatir puesto que vivimos de 'Papá Estado'. Hace poco un compañero economista -y bastante bien situado en Madrid- me contaba que, desde hace dos años, en la Comunidad Valenciana estamos viviendo al día y gracias a lo que él acertadamente denomina como 'la paga semanal'; fue duro saber la verdad, pero reproduzco sus palabras de modo literal: "mira, os pasa como al chaval que el martes ya se ha gastado la paga semanal que papá le dio el sábado, y aún le quedan cuatro días por delante, que te tienes que apañar con lo que hay y si no puedes comprar tabaco, pues te jodes".

Sobreviviendo a duras penas gracias al FLA, las cuentas autonómicas sangran rojo por todas partes, y así un mes hay para pagar a los abogados del turno de oficio, otro para atender la deuda farmacéutica, y otro para tranquilizar a algunos proveedores, pero a todos al mismo tiempo no, porque no hay, y lo poco que reducimos por esa vía la inmensa deuda de 33.864 millones de euros (casi el 35% del PIB autonómico) es a costa de los impuestos del resto de los españoles. Mientras, Cristóbal Montoro sigue pidiéndonos recortes -es su rol, y lo clava- y negando una mayor financiación a los valencianos a pesar de los claros desequilibrios existentes con respecto a otras regiones. Y todo ello, además, con los desastrosos resultados de las recientes Elecciones Europeas como mar de fondo. Marejada en el Palau.

Pues el rumor apunta a que, por mucho que lo desmientan Fabra o María José Catalá, se va a producir un adelanto de la cita electoral autonómica, previsiblemente para que la caída de votos del PP en la Comunidad Valenciana no sea tan catastrófica como prevén las encuestas, y para evitar asímismo que el cabeza de cartel -jamás elegido por las urnas- sufra más desgaste por los numerosos casos de corrupción que le afectan de modo directo e indirecto. Por el momento (y por lo que yo sé) es una opción que valoran especialmente dos de los tres presidentes de las Diputaciones Provinciales, ya que la mayoría de ayuntamientos sigue siendo del PP, y de ahí emana su poder provincial, que caería si se da la vuelta a la tortilla; de hecho, alguno de ellos pronostica -y postula- con la boca pequeña que, de caer Fabra, su sucesor sería él mismo; lo hace un hombre de escasa talla política... ustedes me entienden.

Alicante y Valencia siguen siendo, por ese orden, la segunda y tercera provincias que más votos aportan al PP a nivel nacional tras Madrid, pero su volumen global (que no porcentaje) ha ido reduciéndose paulatinamente a lo largo de los años exactamente igual a lo que le ha pasado al PSOE en Andalucía: morir de éxito, se llama. Y Fabra, tras veinte años de más que cuestionable 'éxito' del PP en la Comunidad Valenciana, ha perdido crédito político a la misma velocidad que pelo en su cabeza, y está francamente asustado porque, pase lo que pase, se ve fuera de la poltrona; si se descalabra en las urnas y pierde la Generalitat, no le veo haciendo oposición en las Cortes, y si se mantiene ya es consciente que la lucha por su sucesión ha comenzado, y que Génova quiere otra cara no afectada por la corrupción para el próximo cartel electoral. También en Madrid buscan un 'campeón' a lo Arenas (o, en su época, a lo Zaplana), alguien que sepa cómo ganar unas Elecciones... cosa que Fabra no ha hecho nunca, ni para acceder en su momento a la Alcaldía de Castellón ni para sentarse en el sillón de la Plaza de Manises. Con todo, me atrevo a decir que, a fecha de hoy, no sólo habrá convocatoria anticipada de Elecciones, sino que éstas serán, además, la tumba política del actual presidente de la Generalitat Valenciana.

Imagen: El Mundo

miércoles, 29 de enero de 2014

No es un topo, es una víbora

Reza una frase atribuida a Nicolás Maquiavelo que hay que mantener a los amigos cerca, y a los enemigos aún más cerca. Me viene a la mente a raíz de las investigaciones cuasi inquisitoriales que ha puesto en marcha el Palau de la Generalitat Valenciana a causa de las filtraciones que han desvelado los desmanes económicos consentidos y/o promocionados por Alberto Fabra en la persona de su "estrecha colaboradora", su "amiga íntima", su "asesora personal"... la Secretaria Autonómica de Organización, Coordinación y Relaciones Institucionales de Presidencia de la Generalitat Esther Pastor. Se habla de la existencia de un topo en el Palau, y no va desencaminada la propuesta, aunque se me queda muy corta ante la magnitud del pseudocomplot que rodea a la figura del Molt Honorable. No es que haya un topo, sino más de uno, contando con que buena parte del funcionariado valenciano anda cabreado con la reducción de nómina o la pérdida de pagas extraordinarias de los últimos años, amén del comportamiento generalizado de un Gobierno despótico y cercano al absolutismo.
 Filtraciones ha habido siempre, bien por el puro interés del que 'coloca' la noticia o bien por la capacidad de los periodistas que buscan la misma; de hecho, la mayoría de informaciones 'de verdad' que atañen al ámbito político/judicial (dos sectores, por desgracia, cada vez más convergentes) provienen de filtraciones o rumores interesados. Ante ello, siempre hay que preguntarse qué gana el topo pasando ese tipo de información. ¿El simple gusto de descubrir hechos denunciables y supuestamente delictivos que ridiculizan a su jefe directo y lo ponen a los pies de los caballos Ante la opinión pública? ¿O hay que ir más allá?
Vayamos un poco más allá y recordemos que Alberto Fabra accede a la Presidencia de la Generalitat tras la dimisión forzada de Francisco Camps por el caso de los trajes dentro de la trama Gürtel. Desde la Alcaldía de Castellón y con el beneplácito de Génova se le sitúa como 'hombre neutro' al frente de la autonomía pero dentro de una maquinaria administrativa hecha a imagen y semejanza del otrora delfín de Rita Barberá; previamente, Camps se había encargado de cercenar las cabezas visibles -y las invisibles- de su predecesor, Eduardo Zaplana (el paso de José Luis Olivas por la Presidencia fue testimonial y anecdótico), así que con su indigna salida del cargo dejó de herencia a Fabra una Administración monolítica y 'campsista', que en parte no tragó con los nuevos aires reformistas del castellonense.
Así las cosas, y dejando aparte la existencia de topos que filtren material sensible acerca de los desmanes político/financieros de la administración valenciana, mantengo la teoría de que por encima de ellos existe, coordinándolos o incluso dirigiéndolos según una agenda perfectamente definida de aquí a la designación del candidato a las próximas Elecciones Autonómicas, algún/a personaje del mismo Partido Popular de Camps dinamitando la acción de Gobierno de Fabra desde dentro. Una víbora, vamos. Alguien capaz de traicionar a sus propios compañeros de partido -cuando no jefes- con tal de seguir medrando ante la vieja guardia del PP valenciano (sector Opus) y de ese modo revalorizarse cuando vuelvan a mandar 'los suyos'. Y no creo que desvaríe al pensar así dado el pelaje de los clanes que pugnan por el control del PP desde prácticamente su refundación desde la extinta Alianza Popular.
 Ahora que las tácticas de Torquemada han tomado el Palau para descubrir al topo -personalmente pienso que, desde Zaplana, esas tácticas nunca se fueron- y que se suceden los interrogatorios al estilo policial a funcionarios sin el correspondiente permiso de la Junta de Personal o el conocimiento de los sindicatos, creo que Fabra y su equipo yerran el tiro intentando cercar a un pequeño roedor, pues deberían buscar a la serpiente que, desde despachos más altos, ya ha clavado sus venenosos colmillos en el cuello del Molt Honorable.

miércoles, 15 de enero de 2014

Herman@s, el futuro distópico ya está aquí...

Lo predijeron Orwell y Huxley desde sus respectivos -aunque complementarios- puntos de vista. Vivimos al borde del (im)perfecto futuro distópico donde ya todo esté controlado por una casta superior que imponga su ley sobre la colonia de hormigas obreras. Por lo menos, vienen detectándose señales de que, al menos en España, nos acercamos peligrosamente a ello.
Hay una buena parte de la sociedad que, como en '1984', parece alienada a través de la amenaza, la represión, el miedo o el simple absentismo; se trata de los conformistas o subyugados del 'conmigo o contra mí' tan propio -por desgracia- de este país cainita y guerracivilista. Hay seis millones de parados a los que no se les oye; la mayoría, porque no se mueven de sus casas, y el resto, porque los medios de comunicación de masas no muestran sus movilizaciones. Otros, en cambio, viven adocenados en su pequeñoburguesismo, plácidos en una falsa realidad como la de 'Un mundo feliz', ansiosos de una nueva entrega de 'Sálvame De Luxe' o del clásico futbolero por excelencia, todo con tal de no mirar hacia los lados y descubrir la vergonzosa realidad.

Pero aquí nadie se mueve, oigan. En España rozamos la antiutopía cuando permitimos que los delitos de la "casta superior" prescriban, y que los que lleguen a juzgados se sobresean, y que los pocos que se condenan acaben indultados... por esa misma casta superior. ¿Es o no curiosamente distópico el silencio cómplice de la masa ante algunas cosas que ya están pasando? ¿Soy yo o alguien más piensa que estamos apuntando a un posible futuro -muy cercano- que no me gusta nada?
En los últimos dos años y en materia de derechos sociales, laborales y civiles, en España hemos retrocedido hasta los años 80. La mayoría de los trabajadores tiene menos coberturas médicas y legales que hace treinta años. Los sindicatos son una pantomima de lo que deberían ser. La educación que reciben nuestros escolares es de las peores de Europa según muestran sus resultados a nivel estadístico. La inversión en investigación es casi inexistente. Y los impuestos siguen creciendo sin control. A consecuencia de todo ello, la juventud española se ve obligada -como sus abuelos- a emigrar para buscarse la vida en Alemania o Reino Unido preferentemente. Pero -insisto- aquí no pasa nada, básicamente porque dentro de dos meses serán Fallas, en tres la Feria de Abril y en seis los Sanfermines; y en ese lapso habrá habido un par de 'partidos del siglo' y alguna corrida -torera, claro está- que sigan anestesiando al personal.

¿Gamonal? Sí, lo de Burgos es ejemplarizante sobre cómo la ciudadanía debe reclamar y exigir sus derechos en las calles, pero mucho me temo que se quede en algo anecdótico cuando la visión que dan los medios y algunos cargos públicos es de violencia rayana en lo terrorista.

jueves, 7 de noviembre de 2013

RTVV: Del secuestro al asesinato


Lo reconozco abiertamente: anoche lloré viendo los resúmenes de Canal 9 sobre su historia y -sobre todo- escuchando 'La Taula' de Ràdio Nou. Hacía tiempo que no lo hacía, y esa suerte de catarsis emocional quizá fue sólo la empatía por un grupo de grandes profesionales a los que van a silenciar junto al soporte desde el que emitían. Lloré por pena, lloré por rabia, lloré por solidaridad. Lloré porque bajo el periodista también hay un ser humano. Me vinieron a la mente las últimas semanas vividas en Antena 3 Radio Valencia en 1994, cuando la ilegal -hay sentencia del Supremo- OPA hostil encubierta del Grupo PRISA firmaba el despido de más de 600 personas en toda España, incluido el que os escribe. En un ambiente depresivo y lacrimoso se seguía ante el micrófono por pura responsabilidad profesional y respeto a los oyentes, que aún nos hacían líderes a nivel nacional, autonómico y local. El 'Antenicidio', se llegó a calificar con los años aquella maquiavélica maniobra empresarial que en 2000 condenó la Justicia. Aquello no fue una muerte. Fue un asesinato.
Exactamente igual que RTVV. No muere. La matan. Aunque en este caso concurre la agravante del secuestro y tortura previos a la ejecución... durante 20 años. Si eso no es crueldad... Mi opinión ya quedó bastante clara hace año y medio en 'Canal 9: Entre todos la mataron...', por eso hoy no escribe el periodista, sino la persona. Y en estas dos décadas he vivido y me han contado demasiadas cosas 'desde dentro' -que todos en el sector sabíamos, no nos engañemos- que a veces me han avergonzado, otras cabreado y casi todas indignado. Ver la progresión pseudoprofesional de determinados 'tipos' cuyo único mérito es ser amigo o familiar de, por ejemplo, y en cantidad ingente a lo largo de dos décadas, por cierto. Enterarte de lo que cobraba tal o cual productora 'afín' por producir auténticos bodrios que se emitían de madrugada y no veía casi nadie. Saber cómo se le daba un 'tiro en la nuca' profesional a 'elementos desafectos' al régimen de terror editorial impuesto desde la Plaza de Manises, o cómo se premiaba a los delatores y/o ratas infectas que pululaban por los pasillos del edificio de Burjassot o los de Blasco Ibáñez. Sufrir viendo cómo a amigos muy cercanos y correctísimos profesionales los desterraban en la programación por las filias y fobias de acomplejados cercanos a la megalomanía. Vivir despliegues a eventos de primer orden informativo que escondían gastos -que yo sabía que lo que gastaban ellos lo iba a pagar yo parcialmente de mis impuestos- para nada relacionados con el trabajo que se iba a efectuar. Y todo eso, en veinte años en los que el Grupo RTVV ha sido utilizado como mero aparato propagandístico al servicio de varios Gobiernos de un mismo partido.
La palabra "manipulación" se me queda muy corta ante todo lo ocurrido, porque no sólo se ha prostituido la visión de la realidad a/de todo un pueblo, conculcando gravemente el derecho a la información pública libre e independiente de los valencianos. Se ha envenenado a sabiendas el sentir del propio pueblo hacia una RTVV que en 1995 copaba el 26 por ciento de la audiencia y el cariño de la gente y ahora, antes de su anuncio de ejecución, apenas rozaba el 3 -cuanto más propaganda y bodrios de amiguetes, menos audiencia, y aún así seguían-. Ahora, con el muerto ya en al ataúd -y perdonadme la crudeza- parece resurgir una ola de cariño, y me alegra, pero tengo la certeza de que sólo nos resta por saber la fecha del funeral.

miércoles, 23 de enero de 2013

La manta que los cubre a todos

Más quisiera Frodo que en su largo viaje a Mordor le hubieran dado una manta española en vez de una capa de invisibilidad. Pobre hobbit. Con lo que da de sí una manta española. Vale para gente de derechas y de izquierdas -como si aún existieran esas ideologías en la práctica...-, soporta demandas, querellas, fiscales, jueces y hasta amenazas de tirar de ella por los cuatro costados... y ahí está, imperturbable, sólida y protectora de toda la mierda que ni imaginamos habrá debajo. Eso sí, la pobre manta tras cuarenta años de dictadura y otros tantos de pseudodemocracia anda desprendiendo un tufillo viejuno que no desaparecería ni blanqueando en Suiza todo el dinero que se ha dilapidado/robado a manos llenas en España.
Pero a pesar de eso, su legendaria capacidad para crecer y multiplicar sus tejidos ha permitido que ahí debajo se oculte lo peor de nuestra sociedad durante demasiado tiempo, tanto, que algunos incluso predican hipócritamente que jamás se tire de ella "por nuestro bien", mientras otros -casi todos los demás- mienten cuando amenazan con tirar "y que se sepa todo".
Creo que llegados a este punto todos nos preguntamos lo mismo: ¿Y qué problema hay en que se sepa todo? O mejor: ¿Y qué problema tienen los políticos en que los ciudadanos -y, sobre todo, los fiscales y jueces- lo sepamos todo? ¿Acaso nos consideran tan inmaduros que temen que no soportemos la verdad? ¿O temen que el conocimiento de esa verdad nos haga libres como pueblo para decidir dejar de soportarlos a ellos?
Dijo el dramaturgo español Jacinto Benavente allá por los años 20 algo así como que "la peor verdad sólo cuesta un gran disgusto; en cambio, la mejor mentira cuesta muchos disgustos pequeños y al final, un disgusto grande". Pues eso, que mientras vivamos gobernados por mentirosos y corruptos estaremos rodeados de pequeños disgustos a  cada instante (recortes, pérdida de derechos, pérdida de calidad de vida...) y al final nos llevaremos el gran disgusto de que lo habremos perdido todo, hasta la libertad; yo, puestos a elegir, prefiero un disgusto grande conociendo la peor de las verdades, aunque tras más de veinte años de ejercicio periodístico en la Comunidad Valenciana no me hace falta que me la cuenten, que ya la sé de buena tinta. Otra cosa es que pueda demostrarla, que en eso las destructoras de papel y las cajas fuertes de algunos bancos me/nos llevan mucha ventaja.

jueves, 13 de diciembre de 2012

La Semana Fantástica de la Guardia Civil

Más de un mes sin escribir. Demasiada rabia contenida en ese lapso. Y hoy, para colmo, nos enteramos por 'Público' que el Gobierno del PP dio orden a la Guardia Civil el pasado mes de abril para que le informara con una semana de antelación de cualquier operativo que incluyera investigaciones y detenciones de políticos y registros de sedes oficiales e inmuebles, según reza en una Circular interna de la Benemérita. La denuncia parte de una diputada de Coalición Canaria en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, por lo que le concedo un alto grado de fiabilidad a tenor de la documentación aportada (la propia Circular). Se trata de una táctica cuasimafiosa que, de inicio, presupone medidas discriminatorias para la clase política, pervierte gravemente las diligencias e instrucción de los casos y, sobre todo, obstaculiza de un modo objetivo la acción de la Justicia, al poner -de forma presunta- anticipadamente en conocimiento de los presuntos delincuentes los registros legales y las detenciones.
 
Desde abril. Casi nueve meses. Más de treinta semanas en las que se puede haber estado filtrando sistemáticamente dicha información desde los investigadores directamente a los delincuentes. No alucino porque mi capacidad de sorpresa ya es casi nula tras cuatro décadas en este mundo, y más concretamente en mi mundo: la Comunidad Valenciana (aquí se han dejado prescribir cuatro de los cinco delitos fiscales de los que se acusaba a Carlos Fabra... bueno, qué digo, aquí se ha absuelto a Francisco Camps!). Pero retomo el hilo de la noticia. Una treintena de semanas en las que los responsables de las investigaciones han debido informar directamente y por escrito al Director Adjunto de Operaciones, el teniente general Cándido Cardiel -en la foto-, acerca de dichos operativos. Las preguntas se me agolpan en la mente y todas son de cajón: ¿Me puede explicar alguien por qué y para qué disponía de dicha información el segundo al mando en el escalafón de la Guardia Civil? Es más, ¿a qué iluminado de qué despacho ministerial se le ocurrió ordenar saltarse a la torera el concepto constitucional de 'todos iguales ante la Ley' y, evidentemente, con qué interesado objetivo? Porque esto no se le ha ocurrido a Cardiel ni al Director de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, esto viene impuesto desde arriba, y alguien de arriba debería responder por ello de inmediato. Y en menos de una semana.
 
A todo esto, me pregunto también qué pensarán al respecto los fiscales y jueces que durante estos casi nueve meses llenos de sus semanas fantásticas han visto cómo sus casos de corrupción contra cargos públicos o políticos en general decaían por falta de pruebas o fallos en la instrucción del proceso... y espero ansioso a saber su opinión. Porque de disponer de la información sobre investigaciones a directamente ordenar a quién hay que investigar y detener no hay más que un paso muy peligroso y muy antidemocrático.
 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La Transición, esa gran culpable

Pertenezco a la última generación que nació bajo la dictadura franquista y, aunque su muerte me pilló con cinco añitos, recuerdo mi adolescencia marcada aún por carreras ante la Policía, banderas fascistas en los relojes de los pijos de Cánovas y un odio generalizado y visceral hacia todo lo que oliera a demócrata o progresista. Entonces -como ahora- se hacía una encendida defensa de la Transición española de la Dictadura a la Democracia que durante años se puso como modelo para los países latinoamericanos. Qué error. Qué tremendo error. Ahora, con la perspectiva que da la edad, se da uno cuenta que por culpa de aquello es y será imposible que nos deshagamos de 'las dos Españas', y que por siempre seremos un pueblo cainita condenado al rencor y la venganza. Esa es la auténtica herencia de Franco, que su espíritu y su influencia sobre una sociedad ignorante y viciosa sigue perdurando otros cuarenta años después. Muerto el perro, no se acabó la rabia; llegó el momento en que los denominados 'padres de la Constitución' se aflojaron la corbata ante un copazo de coñac y pactaron el 'café para todos' con la intención de pasar página, resultando que -sin más- se cerró el libro negro de la dictadura sin que pudiéramos leer un último capítulo dedicado en exclusiva a rendir cuentas ante la sociedad que sometió y machacó durante cuatro décadas. Y aquí paz y después gloria, se dijeron, creyendo que si el pueblo alemán había conseguido superar el 'síndrome Hitler', el español seguiría la misma senda. Con la diferencia de que aquí no hubo un Nuremberg que devolviera a cada uno a la realidad legal y le dijera qué era correcto y qué no. Se pasó de puntillas sobre el tema, y ninguno de los miles de beneficiados -directa o indirectamente- por la Dictadura hubo de responder por el inmenso lucro generado en sus familias durante cuarenta años. Y ahí se sentaron las bases de nuestro actual -y corrupto- modelo de Estado y sistema de Gobierno ("Todo queda atado y bien atado").
Nadie se cuestionó en 1975 la necesidad de una monarquía irrelevante y ya entonces anacrónica impuesta por el difunto dictador para que no volviera la República, y ello nos ha costado desde entonces miles de millones de euros salidos del erario público, amén de unos cuantos escándalos que nos definen perfectamente como pueblo desde su teórico máximo representante. Nadie preguntó entonces qué pasaba con las decenas de miles de personas obligadas a exiliarse por motivos políticos y/o sociales. A nadie le pasó por la cabeza plantearse qué pasaba con los cientos de miles de hectáreas y propiedades sustraídas de forma ilegal a los 'rojos' para ser entregadas a sus denunciantes o a la Iglesia, cuando ésta no era principalmente la que levantaba su católico dedo acusador. Y, sobre todo, nadie tuvo los santos cojones de hacer que la cúpula ideológica franquista, bien asentada y protegida en la aristocracia, la banca, el Ejército y la Iglesia, respondiera por la limpieza étnica que se llevó a cabo en este país para intentar vaciarlo de rojos, judíos, masones, comunistas, homosexuales y librepensadores.
Para colmo, faltó valor (o ganas) a nivel constitucional para declararnos Estado laico (no es lo mismo "aconfesional" que "laico", sobre todo cuando existe firmado un Concordato con la Santa Sede) y no se quiso apostar por un Estado federal a imitación de los 'lander' alemanes, quedándonos con este obsoleto sistema de Comunidades Autónomas que, a la postre, ha sido y es uno de los grandes males de la actual política administrativa y financiera española.
Pues de aquellos polvos estos lodos, pues la misma oligarquía que promovió y sustentó al dictador es la que ayer no pagó por sus crímenes y hoy disfruta de enormes prebendas en el sistema democrático. Les bastó con maquillarse de 'demócratas de toda la vida' para seguir mangoneando a su antojo y que, por ejemplo, no se persiga ni fehaciente ni convenientemente el delito de evasión fiscal de capitales. "Todo queda atado y bien atado", que dijo el infame. Y tanto, que aún ahora notamos los nudos.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Picaresca: La gran mentira española

Dice un amigo mío -al que no cito expresamente por discreción- que la crisis que nos asola desde 2007 acabará muy pronto, básicamente porque en nuestro país ya no quedará nada por robar. Y, exageraciones aparte, más o menos va a ser así, porque España vive instaurada en la mentira de que somos un país de pícaros, cuando en realidad somos un país de ladrones. Y me explico: Aquí roba todo Cristo. Primero revisemos la definición del término en mi querida R.A.E., que en su segunda acepción determina que robar es "Tomar para sí lo ajeno, o hurtar de cualquier modo que sea". Pues bien, en España roba el supermercado que le cobra a 0'65€ el kilo de cebollas cuando a su propietario le ha costado unas diez veces menos. Roba el agente comercial que presenta ante su empresa facturas de desplazamientos o dietas no realizados, y las cobra. Roba el funcionario que se toma un cuarto de hora libre porque sí para abandonar su puesto de trabajo e ir a comprar en la tienda de la esquina. Roban los banqueros cuando a ellos les `venden' dinero al 1% de interés y a usted se lo prestan al 7'5%. Roba el político metiendo la mano en la caja pública, colocando a amiguetes o concediendo contratos a cambio de prebendas. Roba el oficinista que aprovecha para llevarse a casa paquetes de folios, bolígrafos y grapas. Y roba hasta el Rey ocultando sus cacerías de elefantes, osos y otros mamíferos bípedos de origen alemán que, evidentemente, pagamos entre todos. ¿Pícaros? No, amigos, aceptémoslo: Somos un país de ladrones.
Se llame Mario Conde Conde o Dionisio Rodríguez Martín, no lo dude, si es español lleva un mangante en su interior. Con estudios universitarios, de guante blanco y saqueando miles de millones en Banesto o segurata trincando un furgón blindado para fundíselo en putas y coca en Brasil, da igual. Esto es España. Miren si somos ladrones en este país, que los principales traficantes de dinero, los bancos, hasta atan con cadenitas los bolígrafos de las ventanillas para evitar que desaparezcan.
El movimiento del 15-M popularizó el grito "No hay pan para tanto chorizo", y nunca pudo estar mejor resumido el concepto de lo que ha pasado en este país. Con los mangantes instaurados desde la nefasta Transición en los puestos clave y la conciencia global de que somos un pueblo de simpáticos pícaros, la ciudadanía ha consentido -no por ignorancia, sino por omisión e incluso connivencia en algunos casos- que se esquilmaran las arcas públicas. Y aquí no ha pasado nada mientras las vacas eran gordas y una comisión de aquí y una visita al burdel de allá no afectaban a que la manada siguiera rumiando. Pero el pasto se ha secado, las pocas vacas que quedan ya son flacas, y de repente -¡oh, sorpresa!- nos hemos desayunado con una clase política mayoritariamente corrupta y una banca usurera hasta límites insospechados. Entonces, y sólo entonces, nos hemos llevado las manos a la cabeza y hemos disparado los índices señalando a los culpables.
Recuerdo que a principios de los años 90 Eduardo Zaplana popularizó una frase (atribuida a él pero cuyo autor fue Vicente Sanz, entonces presidente provincial del PP en Valencia) en la que se despejaban dudas sobre la clase de calaña política que se avecinaba en los siguientes años: "Yo estoy en política para forrarme". El señor Sanz desapareció un tiempo de la escena pública pero volvió años después como flamante secretario general de Canal 9, y nunca le faltaron amigos en el PP, todo sea dicho de paso, ni un sueldo de la Administración que llevarse al bolsillo. Y aquí no pasa nada. Un pueblo de bien, civilizado y con conciencia social lo habría corrido a gorrazos al día siguiente de saber sus pensamientos; o, como en el viejo Far-West, lo habría untado de brea, emplumado y expuesto en la plaza pública para su vergüenza, si la conociera. Pero aquí no. Esto es España, amigos. Regeneración democrática, piden algunos. Y una leche. Aquí lo que hace falta es una revolución.