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viernes, 13 de julio de 2012

Lo que esconde el ¡Que se jodan! de Andrea Fabra


Seguramente, en su imaginario personal, Andrea Fabra, diputada del Partido Popular, lanzó ese ¡Que se jodan! pensando que así apoyaba la intervención de Mariano Rajoy el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, le ha hecho un flaco favor al PP, porque ha puesto encima de la mesa lo que realmente esconde esta desafortunada expresión:

  1. Andrea Fabra ha destapado la calaña de la que están hecha algunos diputados que ocupan su escaño, ha destapado lo que algunas de sus 'señorías' piensan sobre los parados, esa gente que hace cola frente a las oficinas del INEM esperando a que les den su prestación mensual gracias a la cual no buscan trabajo y viven de Papá Estado. Por eso se les recorta la prestación al sexto mes, para que espabilen.
  2. Andrea Fabra debe pensar que está por encima de la gente que lo pasa mal, debe pensar que es de una casta aparte, esa casta que a la que no le importa lo más mínimo la suerte que corren los ciudadanos. Tenga en cuenta, señora Fabra, que no a toda la gente le toca la lotería cada Navidad, como a su familia.
  3. Andrea Fabra ha logrado que lo que era un secreto a voces se haya convertido en una realidad. Los méritos que hacen algunos para ser políticos y para conseguir un escaño es cero. En algunos casos, basta tener la recomendación del alguien de arriba o, como en este caso, ser hija de alguien de peso en el Partido Popular: ser hija de Carlos Fabra ha de servir para algo. Ese 'amor' por la política, ese querer convertirse en un servidor público no es tal, sino que pasa de generación en generación, de padres a hijos, como un modo de vida, como una manera segura de tener el futuro asegurado. Y con esa actitud, esta gente desvirtúa la política, algo de lo que todo deberíamos sentirnos orgullosos, algo que debería ser muy grande.
  4. ¿Y los votantes parados del Partido Popular?¿Qué deben pensar los que de buena fe votaron al PP pensando que cambiaría su suerte? ¿Qué deberían hacer? Hacer fuerza para forzar la salida de Andrea Fabra, que deje su escaño a alguien que muestre más respeto y que realmente haga cosas para que los parados de su provincia dejen de serlo. Sinceramente, no creo que un votante parado del PP tenga como objetivo joderse personalmente.
  5. En este caso, y tras la repercusión que está teniendo este caso, el PP debería tomar cartas en el asunto. Debería expulsarla, aunque seguramente no será así. Anoche, desde el Partido Popular se mandaron SMS a periodistas afirmando que ese ¡Qué se jodan! iba dirigido a los miembros del Grupo Socialista. Si eso es así, ¿con qué razón lo hace? ¿Cómo se joden los diputados del PSOE cuando Rajoy anuncia los recortes? ¿Acaso el Grupo Parlamentario Socialista está compuesto de parados?
Aquí les dejo un 'tweet' de Borja Sámper, presidente del PP de Guipúzkoa, sobre el caso que nos ocupa. Les recomiendo que si tienen cuenta en Twitter le sigan.

jueves, 24 de mayo de 2012

No veo banqueros suicidándose

Nos estamos equivocando. Mucho. Los ciudadanos y la presunta e hipotética suma de los mismos, los Estados. Los primeros por desidia y los segundos por negligencia. El españolito de a pie hace tiempo que dejó de interesarse activamente por la política y se dedicó a votar una siglas o un cartel electoral sin conocer programas ni propuestas; y, a tenor de esto último, los partidos políticos llamados a formar Gobierno en nuestro país (PP y PSOE) dejaron de escuchar a la calle y vieron vía libre para hacer y deshacer a su antojo en función de los intereses de sus principales patrocinadores y/o dueños, los bancos. No es que antes le hicieran mucho caso a sus votantes, pero al menos los escuchaban. Ahora, ni eso. Y que no se te ocurra protestar por tus derechos.
Pero dejando de lado la coyuntura política, que es la que nos ha llevado a la actual situación de crisis galopante, me planteo que nos estamos equivocando en intentar salir de la crisis aplicando medidas que todos sabemos positivamente que ni van a repuntar la economía de la mayoría de la gente ni van a hacer descender las cifras del paro o la inflación. Me explico. La mayor catástrofe bursátil/financiera mundial hasta hace apenas cinco años ocurrió en Estados Unidos en 1929, lo que todos conocemos como “el crack del 29” y, aunque las causas no fueran las mismas en su esencia, los resultados a pie de calle sí lo fueron, con una escandalosa cifra de desempleados, pérdida de los ahorros de muchos ciudadanos y un 20 por ciento de las familias en situación de hambruna. Vamos, como Grecia desde 2010. O como España dentro de unos meses.
Sin embargo, en aquel momento el Gobierno de los EEUU adoptó una serie de medidas conocidas como el “New Deal” en las que, de la noche a la mañana –literal- y tras depreciar el dólar, básicamente se reducía la jornada laboral en un 30 por ciento al tiempo que se incrementaba el salario medio del obrero en otro tanto. De este modo no sólo se consiguió reducir de forma notable el paro de una forma directa, sino además reactivar la economía de forma indirecta, pues la fórmula ‘Dinero+Ocio’ siempre deriva en un incremento directo del consumo. Junto a esto, una serie de medidas para ejercer un mayor control de los mercados bursátiles y –sobre todo- las empresas que operan en ellos permitió en apenas unos años que EEUU volviera a ser lo que era y, de paso, se implicara en la Segunda Guerra Mundial, lo que definitivamente catapultó la economía norteamericana a nivel mundial.
Ochenta años después, parecemos empeñados en olvidar la Historia y seguimos intentando apagar los fuegos con gasolina, en España y en Europa. Hacemos lo contrario que EEUU con el “New Deal”. No sólo se están recortando brutalmente los derechos de la clase trabajadora, conseguidos con mucho esfuerzo tras cuarenta años de negra dictadura, sino que además se reduce la inversión básica en Educación y Sanidad y se intenta reactivar la economía inyectando capital en las entidades financieras causantes –en buena parte- del desastre económico global del sistema capitalista. Craso error. No soy economista, pero sé que nada de ello paliará la realidad actual de los casi seis millones de parados españoles.
Y súmenle otra gran diferencia, además: En 1929 los banqueros saltaban de lo alto de sus rascacielos para suicidarse y ahora, por el momento, no hay visos de que ninguno siquiera se asome a la ventana.